«Enrique VIII», una pica en Londres

Domingo, 20 de mayo de 2012 Sin comentarios

En la rumorología shakesperiana se repite la idea de que el padre del buen Will pudo ser católico. Como tantos en la Inglaterra isabelina, habría practicado su fe en relativo secreto. Cuando Shakespeare nació, en 1564, hacía ya tres décadas que el divorcio de Enrique VIII de su primera esposa, Catalina de Aragón, en 1533, había convertido al rey de las seis esposas en nuevo cabeza de la Iglesia de Inglaterra y lo había enfrentado a  Roma y a la España católica de los Austrias. Ochenta años después de aquellos hechos, el dramaturgo más célebre de la historia regresó a ellos en «Enrique VIII», su última obra. Acaso no es la mejor de su producción, a tenor de lo que opinan los estudiosos, ni la más representada. Pero Shakespeare al fin y al cabo, y con eso, y con la trama que recoge –la anulación del matrimonio de Enrique con Catalina de Aragón y el ascenso de Ana Bolena, quien al bajar el telón aún no ha perdido la cabeza–, está casi todo dicho.

Sin artificios
Pero esta historia sigue hasta finales de mayo de 2012, cuando las huestes españolas volverán a Londres, esta vez armadas de ilusión y teatro. Ellos son la Fundación Siglo de Oro, a través de su compañía, Rakatá, y los días 29 y 30 se convertirán en la primera agrupación española en estrenar en The Globe, el emblemático teatro isabelino.

Lo harán con un «Enrique VIII» sin artificios, reducido a la mínima expresión: el actor, la palabra, talento, trabajo y poco más, que este viernes estrenaron en el Corral de Comedias de Almagro. Una apuesta por lo esencial y un empeño de Rakatá, pese a las muchas dificultades económicas. «Son dos espacios míticos. A pesar de todos los problemas, tenemos que vivirlo como una fiesta. Es algo que nos llevamos para poder decir: yo estuve ahí», asegura Ernesto Arias, director del montaje. La adaptación, con la firma de José Padilla, Rafa Lavín y el propio Arias, ha condensado los más de cuarenta personajes del original en dieciséis, un organista y dos horas de magnético torbellino de política, amoríos y tensiones cortesanas. En ellas, Shakespeare parece mirar con simpatía a la reina española ninguneada por el soberano inglés –cosa sorprendente, en plena era isabelina–, disecciona las intrigas del poderoso Wolsey y nos lleva, de la mano de Buckingham, Northfolk, Souffolk, Cranmer y otros personajes clave, hasta la muerte de Catalina y el bautizo de Isabel.

Grandes papeles históricos
Arias define el texto como  «una obra de grandes papeles históricos, a los que recurre Shakespeare para contar un momento en el que se producen cambios fundamentales políticos, religiosos y culturales para Inglaterra». Y añade: «Conjuga la intensidad dramática con las conspiraciones políticas, creando un texto muy interesante». En esta producción, les pone voz y rostro un reparto que ha encontrado su justa expresión, con unos redondos Fernando Gil y Elena González como Enrique y Catalina –la actriz acaparó un aplauso caluroso con su monólogo en mitad del estreno–, a los que acompañan interpretaciones llenas de fuerza, desde el Wolsey  de Jesús Fuente, el chambelán de Daniel Moreno y el Buckingham de Julio Hidalgo, a la Beatriz de Alejandra Mayo, los respectivos Souffolk y Northfolk de Bruno Ciordia y Rodrigo Arribas, la Ana Bolena de una joven Sara Moraleda o el Gardiner de Alejandro Saá…
Entregados y afinados como compañía, todos ellos, junto a Óscar de la Fuente y Jesús Teyssiere –el luterano Cranmer–, entre otros, llevarán a Londres uno de los mejores trabajos de Rakatá. Y son ya ocho años de pasión por los clásicos, con tropiezos, como su reciente «Dr. Faustus» (2012), pero también momentos interesantes, desde aquel brillante «El perro del hortelano» (2007) a «Fuenteovejuna» (2009) o «El castigo sin venganza» (2011). La obra forma parte de «Globe to Globe», un ciclo de las llamadas Olimpiadas Culturales que Londres organiza al calor de los Juegos Olímpicos este verano. The Globe está ya exhibiendo 37 obras del bardo de Stratford a cargo de compañías de diversos países, desde Israel a México. Rakatá sostendrá el pabellón español en castellano con altura.

Se lo deben, en parte, al director de este montaje: el responsable artístico del Globe, Dominic Dromgoole, visitó Madrid para ver el trabajo de varias compañías, y el que le conquistó fue «El castigo sin venganza», que digió también Arias. A la salida de la función no lo dudó y extendió al momento  la invitación. «Tú no sueñas que va a venir el Globe a llamar a tu puerta y hacer ‘‘Enrique VIII’’», resume Alejandra Mayo, actriz y productora.

La obra llegará con poco, pero algo de rodaje. La de Almagro fue una noche emotiva. Primero, por ser un estreno absoluto: nunca antes se había representado «Enrique VIII» en España. Después, claro, por el peso de la responsabilidad que imponen la invitación. «Tuve miedo al principio, sobre todo de estar a la altura», reconocía Arias, horas antes del estreno manchego.  A su favor tienen mucho: «Es cierto que los espacios son distintos, pero las energías, el vínculo que se establece entre actores y espectadores, es muy similar en el Corral y en el Globe», reflexiona el director.

Con una producción somera –«a pelo», dicen ellos, esto  es, sin iluminación ni escenografía–, el montaje «aborda la puesta en escena desde la exposición total: todo está basado en la palabra, que es como se  hacía en la época de Shakespeare», matiza el director. «Había que hacerlo con mucha dinámica, no dar tiempo a que las escenas se solapasen. Y sobre todo, lograr un espectáculo muy entretenido».

Cuenta Fernando Gil que «Enrique VIII» es «una obra extremadamente política, pero hemos sabido encontrar los entresijos del conflicto para hacerla interesante» y, más allá de los estereotipos, describe al soberano al que da vida como «un chaval de 18 años que se vio obligado a hacerse responsable de un reino y a casarse con una mujer mayor que él para mantener las relaciones con España». Y Elena González defiende también a su repudiada esposa: «No sé si es la buena de la película, pero sí una mujer ante la que yo tengo que quitarme el sombrero Es una obra que trata muchos temas políticos, pero también habla de amor».

 

El detalle
UN SUEÑO ANHELADO

Construido en el siglo XX a imagen y semejanza de los teatros isabelinos –lo que de ellos se sabe, pues sólo existe un dibujo del Swan, hecho por un viajero holandés–, The Globe (abajo) es ya un clásico de la vida cultural londinense. La invitación  es «un sueño anhelado», asegura Rodrigo Arribas, fundador de Rakatá. Y el director del montaje, Ernesto Arias,añade: «Lo primero que pensé es cómo ninguna escuela te trae aquí a ver obras, porque es un aprendizaje de cómo se hacía teatro en aquellos días».
 

Abandono institucional
La compañía ha recibido ayuda del Ayuntamiento de Almagro, del de San Sebastián de los Reyes, del Teatro Español y del Ministerio de Exteriores («apenas tres burbujas de aire»), amén de apoyos privados (como Mercedes Benz). Pero el montaje mueve a 16 artistas y 5 técnicos, y tiene un presupuesto de 100.000 euros. «Llevamos catorce meses de lucha para darnos contra muros de desentendimiento», dice Rodrigo Arribas, y recuerda que «nunca hemos necesitado ayudas, pero consideramos que esto es la representación de un país. Es como si la Selección Española tuviese que pagarse las botas». No da nombres, pero está claro: faltan apoyos de Cultura y del Festival de Almagro.
 




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El centro andaluz de Madinat al-Zahra, nombrado Museo Europeo del Año

Domingo, 20 de mayo de 2012 Sin comentarios

El centro cordobés fue distinguido por la Asamblea Anual del Fórum Europeo de los Museos -perteneciente al Consejo de Europa-, celebrada desde el miércoles y hasta hoy en el municipio luso de Penafiel, al norte de Portugal, y que otorgó igualmente otro de sus cuatro premios al Centro Internacional del Títere de Tolosa, en Guipúzcoa (País Vasco).

El Premio al Museo Europeo del Año (EMYA en sus siglas en inglés) reconoce la "excelencia profesional en todos los aspectos del trabajo de un museo" y destaca a los que mejor "entienden las necesidades de su audiencia" de acuerdo a criterios de "interés público", según el Foro Europeo de los Museos.

A competición se presentan centros artísticos de todo el continente, ya sean públicos o privados y de grande o pequeña dimensión, aunque todos ellos se caracterizan por presentar "contenidos innovadores", ejercer de "puente" entre ciudadanos y museos y contribuir así a la "democratización" de la cultura en la sociedad.

El complejo de Madinat al-Zahra -reconocido con Premio Aga Khan de Arquitectura 2010- fue inaugurado en octubre de 2009 y su interior alberga algunas de las "joyas" del arte islámico elaborado en la Península Ibérica durante la ocupación musulmana.

Con cerca de 8.000 metros cuadrados, cuenta con una exposición permanente sobre la ciudad de Córdoba en la época en que era capital del califato, además de un auditorio, una biblioteca, un aula didáctica y un área de investigación y documentación.

El centro andaluz sucede de esta forma al museo belga "Gallo-Roman" de Tongeren, distinguido en 2011, y al acuario de Stralsund, en Alemania, premiado en 2010.

Por su condición de ganador, el museo cordobés recibirá "El Huevo", una escultura de Henry Moore que podrá exponer en sus instalaciones durante todo el año.

El Premio del Consejo de Europa del año 2011 fue a manos del "Rautenstrauch-Joest", situado en Colonia (Alemania), una decisión que fue conocida el pasado 25 de abril y que condecora a aquellos centros artísticos que trabajan en "promover el respeto por los derechos humanos y la democracia, colocando sus colecciones en una perspectiva europea".

El Premio Silletto, que pretende distinguir a aquellos museos que hayan desarrollado en los últimos dos años una relación profunda y productiva con la comunidad local, reconoció el trabajo realizado por el guipuzcoano Centro Internacional del Títere de Tolosa, también conocido por sus siglas en inglés, TOPIC.

Los vascos suceden a los holandeses del Museo Watersnoods, vencedores el año pasado, y recibirán una pieza creada por Archibald Knox que podrán exhibir durante el 2012.

El último de los cuatro galardones que reparte este Foro Europeo de los Museos se dirigió a Dublín, concretamente al Glasnevin, que recibió el Premio Kenneth Hudson, cuyo fin es homenajear a aquellos proyectos artísticos que destaquen "por su audacia, muchas veces controvertida".




Plácido Domingo interpretó hoy a Cyrano en el Real a pesar de un resfriado

Sábado, 19 de mayo de 2012 Sin comentarios

Antes de comenzar la ópera, la megafonía del Teatro Real anunció que Domingo sufría un resfriado causado por el aire acondicionado, pero que por deferencia al público iba a interpretar su papel de Cyrano.

"Cyrano de Bergerac" cuyo estreno, el pasado 10 de mayo en el Real fue transmitido en directo a 200 cines de toda Europa, acabará con la representación del próximo 22 de mayo.

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Sábado, 19 de mayo de 2012 10 comentarios

El valenciano Ferran Brooks gana el premio al nuevo cineasta en Cannes

Sábado, 19 de mayo de 2012 Sin comentarios

Brooks ha expresado a EFE el "orgullo" que supone el reconocimiento a su trabajo de este prestigioso premio y ha asegurado sentirse "un poco mareado" porque, unos días antes había "arrasado" en todas las categorías de los premios de publicidad de Cannes con un anuncio para Firefox.
     
El galardón de Panavision se entrega dos veces al año y entre los premiados de otras ediciones, figuran prestigiosos cineastas como Paul Thomas Anderson o Steven Soderbergh.
      
La entrega de premios tuvo lugar en una fiesta privada en la Cannes Palm Beach y estuvo a cargo del actor Edward Norton y el productor Couper Samuelson, entre otros. Para Brooks ha sido "un poco frustrante" recibir un galardón de esta importancia con presencia de medios ingleses, americanos y franceses "pero ninguno español".
      
Según un comunicado remitido por Brooks, el responsable de Panavision en el mundo, el legendario Robert Harvey, aseguró que su creación "condensa lo que es el cine con mayúsculas en menos de un minuto".
      
En el ámbito del concurso internacional organizado por la multinacional Mozilla Firefox Flicks, el cineasta español se impuso entre los cuatrocientos participantes de todo el mundo y se hizo con los galardones al mejor anuncio de servicio público y a la mejor creación europea.
      
"Tuve suerte y gané en la categoría de mejor anuncio y mejor anuncio europeo", ha asegurado a EFE Brooks, quien ha explicado que este anuncio transmite "magia" y tiene "un nivel gráfico potente a nivel visual", además de "ser muy directo y no necesitar lenguaje para comunicar".
      
Brooks ha alabado la "neutralidad del concurso" porque a, pesar de su "desventaja idiomática" -en un ambiente anglosajón-, se hizo con todos los premios, lo que ha asegurado que supone "un sueño".

Capa y Centelles: fotógrafo rico, fotógrafo pobre

Sábado, 19 de mayo de 2012 Sin comentarios

Robert Capa era ya entonces un célebre y cotizado fotógrafo internacional, que publicaba con su firma en las más importantes publicaciones del mundo, como la revista Life, mientras Centelles trabajaba como "free lance", sin que figurara su nombre en sus obras fuera de España, y sin el reconocimiento de su colega húngaro.
      
Y ello pese a que su instantánea de 1936 de tres guardias de asalto disparando detrás de unos caballos muertos en Barcelona fue portada de News-Week y de Paris-Soir, y se ha convertido con el tiempo en una de las imágenes icónicas de la contienda, junto a la del miliciano caído en Cerro Muriano de Capa, cuya autenticidad ha sido puesta en duda.
      
El fotoeditor Joaquín D.Gasca, comisario de la exposición "Centelles in-edit-oh!" que se exhibió el pasado año en Nueva York, comenta a Efe que son las historias de "un triunfador y un perdedor", la de un "fotógrafo rico" que disfrutaba del mejor material y de disponibilidad para viajar por todo el mundo, y de un "fotógrafo pobre" que tuvo que comprar su cámara Leica a plazos.
      
"Ahora descubrimos -resalta Gasca- que el fotógrafo anónimo hacía unas fotografías con tanta fuerza como el conocido, que es un icono de la fotografía mundial", y que la obra de Centelles llegó a través de las agencias a decenas de publicaciones internacionales.
      
Con su encuentro en Barcelona, está documentada la coincidencia de Capa y Centelles en tres escenarios distintos de la Guerra Civil española, y sus caminos volverían a confluir aún en marzo de 1939 en el campo de concentración francés de Bram, donde Centelles estaba recluido y al que Capa acudió para hacer un reportaje.
      
Allí, ambos fotografiarían el cementerio del campo, Capa mostrando una hilera de cruces en presencia de un gendarme, mientras Centelles lleva a sus compañeros para que rindan homenaje a los fallecidos.
      
La diferencia entre ambos fotoperiodistas a la hora de enfocar su objetivo, opina Gasca, es que "Centelles está fotografiando ‘su’ guerra" y en este sentido "es muy próximo a los personajes que muestra y es ‘cómplice’ de las imágenes", con las que sabe captar "el sentimiento y el dramatismo" que envuelve la guerra.
      
En cambio, considera que Capa "es muy frío o muy cínico", y consigue la fuerza en sus imágenes gracias a su dominio de la técnica y la plástica.
      
La derrota del bando republicano ahonda aún mas en la distinta trayectoria de Capa y Centelles, que prácticamente pone fin a su etapa como fotoperiodista y que, para sobrevivir en la posguerra, se verá obligado a aceptar trabajos como empleado en tiendas o ayudante de otros fotógrafos, para después instalar un pequeño estudio en Barcelona dedicado a la fotografía publicitaria.
      
Por si fuera poco, en 1950 fue juzgado por su pasado republicano por un tribunal franquista que le condenó a 12 años de prisión, aunque se le conmutó por una pena de prisión atenuada en su domicilio hasta 1956.
      
Robert Capa siguió su senda estelar, cubrió los principales escenarios bélicos de la II Guerra Mundial, fundó junto a otros fotógrafos consagrados la agencia Magnum en 1947 y tuvo entre sus amistades a Pablo Picasso, Ernest Hemingway y John Steinbeck, hasta su fallecimiento en 1954 al pisar una mina en Indochina.
      
Agustí Centelles, que había guardado la mayor parte de su archivo de la guerra en una maleta que llevó a Francia y que entregó en 1944 a una familia de Carcasona para que la custodiara, volvió en 1976 a recuperarla, tras permanecer más de 30 años en un desván.
      
Fue en los últimos años de su vida cuando Centelles obtuvo un cierto reconocimiento, con la edición de libros y organización de exposiciones con su obra, hasta que en 1984, un año antes de su muerte, recibió el Premio Nacional de las Artes Plásticas.
      
En el legado de Centelles, que sus hijos cedieron al Centro Documental de la Memoria Histórica, "hay todavía muchas historias que encontrar", subraya Joaquín Gasca, por lo que se están revisando exhaustivamente todas sus fotografías, que aún revelan momentos únicos de la historia, como la "captura" aparentemente casual de Robert Capa por el que ha sido denominado "el Capa español".

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El lied, de luto

Sábado, 19 de mayo de 2012 Sin comentarios

El lied quedó huérfano el día de 1992 en que Dietrich Fisher-Dieskau abandonó los escenarios. Lo hizo sin pompa alguna, apenas un par de recitales en Berlín y Londres y un último «Falstaff» en Múnich. Hoy, además de huérfano, se envuelve en luto. El más impresionante artista de lied de la historia ha fallecido en su casa de Starnberg, a pocos kilómetros de Múnich, a los 86 años.

Nació en Berlín en 1925 y sus primeros pasos canoros los tuvo que realizar compitiendo con el ruido de las bombas. Se cuenta que su primer recital en su ciudad natal fue interrumpido por un bombardeo de los ingleses. Llamado a filas, fue prisionero de los americanos durante dos años, en los que aprendió e insufló ánimos a sus compatriotas cantando «La bella molinera». En 1948 se incorporó al ensemble de la Ópera de Berlín, empezando también una prolongada carrera operística. Es inolvidable en casi todo lo que hizo, desde Mandrika de la «Arabella» de Strauss al Wolfram de «Tannhauser» con el que Wieland Wagner le hizo debutar en Bayreuth, pasando por Mozart, Berg, Pfitzner o el «Doktor Faust» de Busoni. Menos acertado estuvo en el repertorio italiano, aunque sus lecturas nunca dejaron de tener un especial interés, ya fuera «Macbeth» o «Rigoletto». En 1962, en plena Guerra Fría, participó en el estreno del «War Requiem» de Britten junto al tenor inglés Peter Pears y la soprano rusa Galina Vishnévskaya en una ceremonia de reconciliación.

Es imposible reflejar en estas breves líneas los inmensos campos que abarcó, con grabaciones de referencia de la «Pasión según San Mateo» de Bach, el «Requiem alemán» de Brahms, «Las bienaventuranzas» de Frank, etc. Nadie ha grabado tantos discos de lied como él, con ciclos completos de casi todos los compositores. En la historia quedarán perennes sus Mahler, Loewe, Schuman… pero sobre todo sus Schubert, siempre con los mejores acompañantes de su tiempo.

Su voz era varonil, peculiar, muy personal, inconfundible. La extensión amplia se veía potenciada por el increíble juego de «sfumature», con una extraordinaria capacidad de matización que, en ocasiones, casi le hacía rozar la afectación.

Se dedicó también a la enseñanza, teniendo a Quasthoff y Goerne entre sus alumnos destacados y escribió varios libros de profundo contenido musical.

Se casó cuatro veces: con la chelista Irmgard Poppen, que le dio un hijo también chelista, otro escenógrafo y un tercero director de orquesta; con la actriz Ruth Leuwerick; con Christina Pujel-Schule y con la también cantante Julia Varady, quien cuidó de él en los últimos años y estaba a su lado en el momento del óbito.

Barcelona pudo escucharle en el Liceo muy poco antes de su retirada en la primera parte de un concierto dirigido por su hijo Martin, pero no hubo forma de traerle a Madrid y quien firma lo intentó varias veces tras una anécdota que retrata al artista. Estaba yo en butaca central de primera fila en la Sala Pleyel parisina escuchándole cantar «El castillo de Barba Azul» junto a Varady. Fui a saludarle al final para agradecerle lo mucho que me había hecho disfrutar con su interpretación. Él respondió: «Las gracias se las he de dar yo a usted, pues notar en el patio de butacas el placer que denotaba su rostro es lo que me ha hecho dar lo mejor de mí mismo».
 

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