Anacreóntica

Toma la lira, toma
la de cuerdas doradas
y dame la que alegres
las flores engalanan,
en la que Anacreonte,
con gresca y algazara,
en tiempo del dios Baco
los néctares cantaba.
Corre, muchacho, corre;
de traérmela acaba,
que ya espero impaciente
la hora de pulsarla;
ve corre, y presuroso
Flérida me llamas,
la de los ojos negros,
la de la linda cara
y dile que con ella
se vengan las muchachas
amigas, que tejiendo
con flores mil guirnaldas
en torno de mi frente
las ceñían ufanas,
al par que me provoquen
con sus legeras danzas.
También bajo los olmos
que prestan sombra grata,
y donde con sonoras
voces las aves cantan
ponme, ponme un mesa
al par cómoda y ancha,
y en ella me colocas
la copa venerada
por todos los amigos
del néctar de las parras,
aquélla en que la historia
de Baco está grabada,
sus valerosos hechos,
sus ínclitas hazañas;
aquélla que las vides
la tienen enredada,
la que en mejores tiempos
El pino me donara:
Elpino, el más famoso
de los que en la comarca
grabaron con destreza
las copas delicadas.
Corre, muchacho, corre,
de disponerlo acaba;
que ya espero impaciente,
la hora de tomarla,
y cumplir de las musas
las órdenes sagradas.