I Vienen por las islas (1493)

Los CARNICEROS desolaron las islas. 
Guanahaní fue la primera 
en esta historia de martirios. 
Los hijos de la arcilla vieron rota 
su sonrisa golpeada 
su frágil estatura de venados, 
y aún en la muerte no entendían. 
Fueron amarrados y heridos, 
fueron quemados y abrazados, 
fueron mordidos y enterrados. 
Y cuando el tiempo dio su vuelta de vals 
bailando en las palmeras, 
el salón verde estaba vacío. 

Sólo quedaban huesos 
rígidamente colocados 
en forma de cruz, para mayor 
gloria de Dios y de los hombres. 

De las gredas mayorales 
y el ramaje de Sotavento 
hasta las agrupadas coralinas 
fue cortando el cuchillo de Narváez. 
Aquí la cruz, aquí el rosario, 
aquí la Virgen del Garrote. 
La alhaja de Colón, Cuba fosfórica, 
recibió el estandarte y las rodillas 
en su arena mojada.