Mi pintura y yo

Pintado está el retrato
de los días felices de mi vida,
sobre una tela apenas desteñida
y con colores mezclados al tacto.

Es una obra inconclusa y distraída,
que no tiene dirección ni estilo,
los pinceles son flores del estío
y el marco, nubes desvanecidas.

Quiso el artista belleza y esplendor,
y trazó las líneas con finura
pero se rebeló la pintura
al encontrar un lienzo de dolor.

Contemplarlo en su atril miserable
desgarra el ánimo del pintor,
y la espera se torna interminable
esperando que brille un color.

Fue expuesto y visto en galería
con esperanza de que alguien le dé valor,
pero visto maltrecho y deslucido
el autor ha ya perdido
toda fe en su esforzada labor...