Poema No. 35

Hube de tener en las manos
los sueños del mundo,
el universo curioso
la mágica espera,
el silencio que aturde,
el espacio que alberga,
y pisar en la tierra
donde brotan semillas
que son como estrellas.

Hube de tener en mi alma,
deseos de vida
amores y encuentros,
la tibia caricia
y el atrayente misterio
y nadar en las aguas
donde fluyen latidos
que son como el aire
que se convierte en suspiro.

Y cuando mis manos
quedaron vacías,
y los sueños no fueron
mas que deseos lejanos,
el infinito universo dejó de buscar
y la espera se hizo miseria,
cuando mi alma perdió su deseo
amores y encuentros
odio y lejanía se hicieron,
las caricias fueron ausencias
y en soledad se convirtió el misterio.

No pude pisar esa tierra,
ni nadar en aquellas aguas
que ya no eran tan claras
si no turbias y raras
llenas de ahogo y destierro.

Y hube de tanto sufrir
ganarme el premio glorioso
de verte llegar,
de encontrarme tu sueño,
de ser tu mirada
mi luz y mi guía,
tu piel el terreno
donde sembrar alegrías.

De tu risa las aguas
regaron las secas semillas
y fue tu caricia
que volvió a ser espera,
el tímido aliento
y mi fe verdadera.

Y es tu mirada
el misterio perdido
tus besos, ausentes
el aire hecho suspiro
y el sueño de tenerte conmigo
el mágico espacio
que alberga tu encuentro
y se queda clavado
como espina en mi pecho...