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Hermana que partiste...

Donde hubo luz
ahora sólo veo oscuros reflejos,
se marchitan las cálidas rosas
que florecían a lo lejos.
Con las piedras hostiles
se desgarra tu vestido
y tus voces, antes felices
son ahora, amargos sonidos.
Tu pecho que latía vigoroso
respiraba aire a torbellinos
pero apenas escucho tus latidos
y suspiras un tímido suspiro.
Los colores de la vida,
que eran en ti, aún más vivos,
forman parte de un abismo
monocorde y aburrido.
Qué fuerza ha creado el supremo ?
capaz de hacerte yacer
si apenas puedo creer
que algo te abatiera,
y siento mi alma toda entera
junto contigo, desfallecer.
Sé que te irás, o ya te has ido,
no sé como será el camino
que te lleve a lo eterno
pero yo prefiero el infierno
a este dolor encarnecido.
Te llevas mi sangre,
Y mi tormento,
Hermana mía,
Qué sufrimiento !
Purificada está tu alma,
elevada al firmamento...
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