Poema No. 46

 

Una voz que se escucha
aún estando muda,
olas de un mar que moja
aún estando seco,
ramas fuertes, frutos sanos
de un árbol que no tiene raíces,
luz que encandila los ojos
aún estando apagada,
piel que se siente caliente
aún sin ser tocada,
palabra que hiere
aún sin ser pronunciada.
Esperanza perdida
aún sin saber qué se esperaba,
herencia vacía
que no tiene legado
y ojos que ven
aún estando cerrados...

Así fue que viniste
aún sin haber partido
y así, en mí, has vivido
aún sin haber nacido,
así buscaste, en mí, el futuro
aún sin tener un pasado,
y así partiste, sin rumbo
aún sin haber llegado.
Esperanza perdida
aún sin saber qué se esperaba,
sólo el tiempo, sin espacios
aún sin tener como medirlo,
así fue que te he sentido
aún sin verte a los ojos
porque así me hubiste abrigado
aún sin tener abrigo...

Y así lograste que ahora
que la voz no se calla
no pueda ya oírla
ni cuando en gritos desgarra.
Y mojado ahora el mar bravío
ya no tiene oleaje marcado
y el árbol tuvo raíces
mas sus frutos ahora secaron.
Encendida quedó la luz
y ya no me encandila,
y pusiste tu piel en mis manos
mas es como tocar el abismo
y no hiere ya la palabra
que al fin has pronunciado
y tiene un claro legado
la herencia que ya fue perdida.
Y abiertos los ojos no ven
como cuando estaban cerrados...
Y llegaste, pero nunca viniste
y naciste pero de mí has alejado
el futuro que fue algún día
y el pasado que aún no ha llegado
y encontraste un rumbo y quedaste
midiendo el tiempo con arma precisa
y tuviste abrigo en tus manos
mas ya, del frío, no me cubriste,
y sólo perdura, qué triste mirada !
la esperanza perdida
aún sin saber, qué se esperaba...