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Poema No. 50 – La luna y la nieve –

Oh! Luna, quién no te ha cantado?
y en tu brillo y tu misterio
volcó su alma y quedó encantado...
Quién no ha, alguna vez soñado
con recibir tu luz,
tu baño plateado,
y vivir despierto la noche
para no quedar huérfano y asustado,
hacer real, de lo soñado
y más liviana la cruz...
Yo mismo tantas veces te he mirado,
y tantas otras, anonadado
busqué en tu silueta la forma perfecta
de todo aquello no logrado...
Pero esta noche es casi distinta,
te falta, para estar completa, un gramo.
Saliste. Apareciste frente mío
como el que sabe que llega
sin antes haber avisado.
Y estás allí, como siempre,
pero casi distinta, reflejada,
imagino, a la mente me viene
el gris plata de tu cara mojada
en la blanca y porosa capa de nieve...
Parece el cielo un manto olvidado,
y se hace curioso, parece que tiene
un miedo solemne de haberte empañado,
y despeja de nubes y oculta su rostro
y se mezclan, el suelo, blanco, pesado
con luces y sombras, con nieve y milagro...
El frío tan hondo, la helada estridente,
los restos de bruma, tu presencia imponente,
una ventana, que mira, un temblor en las manos
y la calma, sumisa, que quita los ruidos.
El verte, imagino, reflejada en la nieve
y verte casi distinta, casi completa
me dejan de solo mirarte, con ojos huídos
el tibio y movido consuelo
de poder volver a encontrarte, y
poder refugiarme en tus nidos...
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