Mi lanza en tu alma

 

Temblando están mis manos frías,
y emocionado mi corazón ardiente,
fluye como un fuerte torrente
la sangre en mis venas vacías...
Yo que luché con porfía
por este amor que me hace eterno
he sabido de la calma del cielo
y del fuego que quema el infierno...

Miedosos están mis ojos, abiertos,
de verla pasar sin que sepa que la miro
y ansiosos mis pasos recorren camino
esperando decirle con algo de acierto,
que toda mi vida es un frío desierto
si ella no pisa el suelo vacío,
de mis náufragos besos,
de mis fértiles sueños...

Y errante es mi silencio, mi derrota,
que no hay voz que ponga en mi boca
una sola palabra de queja o de sombra
porque no hay siglas, frases ni idioma
que pueda albergar en su seno,
la viva expresión del aroma
que desprende su ser verdadero...

Y no es que tenga de rosas las manos,
ni de seda sea su piel milagrosa,
su sombra no encarna pecados
ni su luz encandila las prosas,
pero tiene el mágico aliento
de saber que su amor es sustento
y en el alma lleva clavada
la lanza profunda de mis sentimientos...