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César Antonio Molina / Escritor: «El intelectual ha dado un paso atrás»

Viernes, 18 de mayo de 2012 Sin comentarios

Al mundo hay que personalizarlo. Hay que quitarle el caos, que es un concepto muy griego, y reorganizarlo a la escala humana de nuestros gustos, con las diferentes vocaciones que van emergiendo. César Antonio Molina señala un grabado de Nápoles, un poema autógrafo de Gamoneda, unos grabados de Günter Grass, una cartelería antigua, que no son más que espejos que delatan las afinidades interiores. Una casa, con su selección de objetos y abandonos diversos, no deja de ser un retrato involuntario, un espacio que delata al individuo que uno va siendo a lo largo de los días. 

–El tiempo cree que no existe nada más eterno que él, pero el hombre ha creado una idea de cultura, una forma de sobrevivir a él y de vencerlo a través de las obras literarias, arquitectónicas y cinematográficas, que lo desafían.
El escritor trae consigo una biografía copiosa en libros, una sedimentación de abundantes lecturas que, una vez asimiladas, empaqueta en cajas de cartón para donarlas a la Biblioteca de la Diputación de La Coruña, porque él siempre ha alimentado cierta aversión a las fundaciones, que no son más que altares falsos.  

–¿No le duele escoger?
–Cuanto más lees, más cuenta te das de lo poco que has leído. La vida es corta y hay mucho.
El escritor bromea con su trayectoria. Ha dirigido el Círculo de Bellas Artes, el Instituto Cervantes y ha sido ministro de Cultura. «Mucho “ex”», bromea. Al final se ha quedado en lo que le gusta, la literatura y en unos volúmenes que aúnan la memoria, la reflexión, la cita, la erudición, el viaje (que es la excusa, con las ruinas y lugares de Italia, Tuquía, Egipto, Alemania y Francia, entre otros, de fondo). «Donde la eternidad envejece» (Destino ) sale ahora y es el quinto de una serie que va tomando cuerpo.

–Es un género que se remonta a Ovidio, cuando es exiliado y escribe ese libro donde reúne poemas, reflexiones, cartas, memorias.
También menciona a San Agustín,  Montaigne, Pessoa, hombres que hicieron su obra de manera transversal. Y de la importancia de viajar, de estar en los sitios, de saber lo que han representado en la Historia.

–¿Cuál es el papel de estos libros que escribe?
–Al principio no lo sabía, pero tengo la sensación de que estoy contando un cambio de civilización. Esta crisis económica es una crisis globalizada que toca otros aspectos.
La decadencia de las humanidades y la paulatina sustitución del conocimiento por la información son aspectos que le preocupan ahora.
–Conocimiento es meditar,  escribir. ¿La información va a cubrir esos pasos? Esta dualidad  es uno de los elementos de nuestra crisis.

–Las humanidades, en este momento, no están de moda.
–Vargas Llosa lo dice. Estamos en un mundo del espectáculo. El intelectual ha dado un paso atrás. Los rostros del cine, la televisión y el teatro tienen una influencia mayor que un artículo. «Delenda est monarchia», de Ortega y Gassett, tiene menos influencia que la foto de un actor. Hoy, un jugador de fútbol, un diseñador de moda o un restaurador tiene más valor que un intelectual o un escritor,  porque estamos en el mundo de la imagen.

–Se pierde una formación..
–Hoy, se dice, que se leen más libros que nunca. ¿Pero qué libros? ¿Los han acabado? ¿Todos son best-seller? Hoy pasan miles de personas por los museos. Se calculó cuanto se para una persona delante de «La Gioconda»: no llega a medio segundo. Así sucesivamente. Un partido de fútbol, junta a 90.000 personas. ¿ Cuántos días equivale, en público, para un museo? La cultura es un esfuerzo, una exigencia. No es excluyente. Pero no todo el mundo desea acceder. Y tampoco tienen por qué hacerlo.

El escritor defiende lo físico, la importancia de las cosas.  «La cultura tiene una carga simbólica y esa carga recae en el objeto», asegura en una defensa de lo tangible. Después regresa a sus ideas.
–En la actualidad, el intelectual  debería intervenir más, mantener el espíritu crítico, mostrar sus desacuerdos con el poder, pero tampoco debe desatender su obra.

–Ha fallado la educación.
–El bachillerato no ha funcionado. Las Humanidades han ido desapareciendo del bachillerato. Antes sabíamos quiénes eran Eneas, Odiseo, pero todos esos héroes han sido sustituidos por una literatura popular que, además, no hemos creado nosotros. Hemos renunciado a nuestros propios mitos, héroes y leyendas. Hemos abandonado nuestra tradición judeocristiana y grecolatina. En Francia y Alemania se han mantenido estos estudios, pero aquí las Humanidades han sido las perdedoras de la Educación primaria. Y el que no ha llegado leído a la universidad ya es muy difícil recuperarlo.

 

El  falso criterio de las ventas
¿Qué ocurrió para que pasáramos de «Memorias de Adriano» a «Los pilares de la tierra»? «Todos tenemos parte de culpa. Sucedió cuando convertimos la cultura sólo en  industria. Desde ese momento hay que vender libros, entradas… si las películas de entretenimiento se venden más que las reflexivas, pues eso. Hoy muchos escritores no dicen si su obra es buena, sino que se ha vendido mucho. Se compara lo que se vende y no. Y se ha producido una tergiversación. Si no se vende es que es malo, no es útil. Se ha inculcado ese error».
 

 

Los libros como legado
César Antonio Molina tiene un ático, con frases de Montaigne, donde junta sus lecturas favoritas. Es una de las dos bibliotecas que ha ido haciendo –porque las bibliotecas se hacen– junto a Mercedes Monmany. La otra la tienen a las afueras de Madrid. Una casa con un espacio amplio en el que han ido levantando estanterías, baldas y donde se juntan libros, cuadros, cartas, recuerdos, aquello que va dando personalidad, que forma recuerdos. La tercera es la Biblioteca de la Diputación de La Coruña. Allí tienen una sala con sus nombres. Un lugar donde van enviando volúmenes, títulos, para que se pongan a disposición pública, y que es su verdadero legado.
 




«El arquitecto artesano está desapareciendo»

Jueves, 10 de mayo de 2012 Sin comentarios

Tres cuartos de siglo y un Premio Príncipe de Asturias al que Rafael Moneo (Tudela, Navarra, 1937) apenas daba crédito. Quizá porque ya se había olvidado de que durante años, muchos, era el candidato firme y perfecto; quizá porque ya pensaba que se le había pasado el turno «porque hoy los intereses están en otro lado», dice; quizá porque lo que ayer tenía en la cabeza cuando saltó de la cama era que cumplía 75 años. Y poca cosa más. «No me sentía preferido ni favorito. Hace diez o quince años, cuando regresé de América, habría podido ser, pero ahora estaba completamente ajeno. No sabía siquiera que mi nombre estuviera ahí, entre los finalistas. Pensaba que era el turno de un director de cine, un artista, un músico. Diga que no tengo la sensación de que se ha hecho justicia», asegura a LA RAZÓN. Incrédulo y sorprendido a partes iguales, pensó que la llamada era para para preguntarle por alguno de los candidatos. «Ha sido un día completamente surrealista», añade.

Es el quinto arquitecto que recibe el galardón, después de Oscar Niemeyer (1989), Sáenz de Oiza (1993), Santiago Calatrava (1999) y Norman Foster (2009), y el primero al que se lo dan por poner en pie una arquitectura «serena y pulcra». Nunca dos adjetivos cuadraron tan bien en una trayectoria sólida como la suya. «Quiero pensar que es así», comenta, mientras le imaginamos con esa estampa de despistado que le adorna, siempre con sus gafas atrapadas en la frente y sin desprenderse de los tirantes negros enlazando mil llamadas telefónicas en 24 horas. Trabajó durante sus primeros años en el estudio de Sáenz de Oiza, premiado con el mismo galardón hace casi 20 años. De él aprendió en sus tiempos de estudiante «sus excepcionales dotes como intelectual, su exigencia y el amor a la profesión. Ha sido muy importante en mi vida». Después se alejó de España y compartió planos con Jorn Utzon (su favorito), autor de la Ópera de Sidney. Discreto, y como ayer fue definida su arquitectura, sereno y pulcro, Moneo ha construido viviendas, ha puesto en pie museos, ha dado el pistoletazo de salida a estaciones de ferrocarril (tiene entre manos, nos adelanta, la ampliación de la madrileña de Atocha) e incluso ha levantado una catedral en el lejano Los Ángeles, cerca de Hollywood: «Lo he hecho casi todo y realmente es una suerte. Quizá esté unido a mi planteamiento de la profesión ligado a la enseñaza, gracias al cual he podido disfrutar de construir edificios de muy diferente perfil. Me han faltado unos grandes almacenes o un edificio monumental», se excusa, para volver a tomar tierra: «Puede que la necesidad de garantizar una arquitectura que vaya acorde con las necesidades, que sepa dar respuesta a los problemas y que no sólo se deje ganar por el brillo es lo que ha hecho que toque ese amplio abanico y que se eche mano de mí en muchas ocasiones». Concibe la arquitectura como un oficio y cree que en los tiempos venideros la profesión va a tener que adaptarse a lo que se viene encima: «Hemos sido muy importantes en los últimos veinte años en España, en momentos de bonanza. Soplan otros vientos, tenemos más de un 20 por ciento de paro en la población y atravesamos un desierto, un momento complicadísimo del que ojalá salgamos. Yo ya me veo mayor, pero quienes vienen detrás no lo van a tener nada fácil. Hoy, la visión del arquitecto artesano está en trance de desaparecer, aunque una actividad como la nuestra siempre tendrá sentido». Prefiere «las arquitecturas que no son imperiosas, que no se imponen inevitablemente a quien las usa, y que por el contrario, tienen esa condición discreta de forma que, tan sólo quien busca, encuentra la consistencia arquitectónica», asegura para añadir que «la arquitectura ha perdido parte del avlor restórico que tenía siglos atrás».

Se ha forjado este profesional que ha pisado los cinco continentes en un estudio de tamaño medio con sede en Madrid. Los arquitectos que vuelan de una una punta a otra del globo no van con él. Cree que nunca se ha buscado su firma porque sea una estrella, «sino porque he sido capaz de cumplir». Lo ha hecho en Mérida, en Murcia, en la ampliación del Prado en Madrid. Y le queda una lista larga de la que adelanta algunos proyectos: «Un importante laboratorio de neurociencia en la universidad de Princeton, un museo que albergue la colección de María Josefa Huarte, la construcción de un hotel en Málaga, otros proyectos en tierras italianas…, lo que es una fortuna en estos tiempos que vivimos».




«El grito», en el cielo

Viernes, 4 de mayo de 2012 Sin comentarios

Había tanta expectación por la obra de Edvard Munch que al copresidente del departamento de arte Impresionista y Moderno de Sotheby’s,  David Norman, le costó conciliar el sueño la noche anterior. Pero, quizá, el subastador estrella de la casa, Thobias Meyer, sabía lo que iba a ocurrir porque decidió vestirse con un esmoquin para conducir la venta. Era un día especial. Y así adjudicó el miércoles por la noche la pieza de Edvard Munch por 91 millones de euros. de esta manera «El grito» del pintor noruego se convertía a los ojos de los presentes que abarrotaban la sala en la obra más cara del mundo comprada en venta pública. Meyer empezó la gran noche muy deprisa con el primer lote, una escultura de Honoré Daumier, que se vendió a un comprador que pujó a través del teléfono.

Entonces, supo que tenía que dar tiempo a los coleccionistas y corrigió sobre la marcha el ritmo de la pujas. Fueron lentas, pero aseguró poco a poco sin problemas la venta de las obras dentro de las estimaciones.

Como si fuese una pieza musical, la subasta se desarrolló de forma armoniosa. El copresidente de Sotheby’s, David Norman, había colocado delante del Munch tres picassos que sabía que no le iban a fallar, dos mirós que también cumplieron y justo antes de la obra de la noche una escultura de Giacometti, que se adjudicó por 1,4 millones de dólares superando la estimación más alta en 500.000 dólares. Y entonces llegó el lote 20, el esperado de la noche, a las 7:46 pm hora de Nueva York (seis horas más en España). Doce minutos después se había logrado un nuevo récord mundial.

El precio de salida de «El grito» de Munch fue 40 millones de dólares (30,4 millones de euros). Y en sólo un minuto el lienzo del noruego se aupó hasta los 45,6 millones de euros (60 millones de dólares), después de que siete compradores se lanzaran a pujar. Sesenta segundos después el cuadro se colocó en 55,5 millones (73 millones de dólares). Las pujas se incrementaron de millón en millón en fracciones de segundo. Pero después, hubo una pausa cuando alcanzó los  71,4 millones de euros (94). En ese momento, todo dependía ya de dos compradores telefónicos.

Al teléfono
El vicepresidente del Departamento de Arte de Impresionismo y Moderno Charles Moffett, que atendía a un comprador por teléfono, subió a 72,2 (95 millones de dólares). Acto seguido su colega Stephane Cosman Connery, jefe de ventas, preguntó a Thobias Meyer si le concedía unos segundos para hablar con el cliente que tenía al teléfono, el cual se disputaba la pieza con el de Moffett. «Tengo todo el tiempo del mundo», le contestó Meyer. Pocos segundos después, prosiguió la subasta.

Cuando Meyer rebasó el umbral de los 76, millones de euros (100 millones de dólares), la sala, custodiada por varios encargados de seguridad y repleta de coleccionistas, galeristas, expertos y periodistas internacionales, rompió en aplausos. Pero, el copresidente del Departamento de Arte Impresionista y Moderno de la galería, David Norman, sonreía hacía segundos. En su mente llevaba las cuentas de la puja, y sabía que ya había superado el récord de la obra más cara del mundo, que hasta ayer ostentaba Picasso con «Nude, Green Leaves and Bust», vendido por 106,5 millones,  una vez se sumase al precio a remate la comisión del 12 por ciento que se lleva la galería por la transacción.

Cuando la pieza se colocó en 105 millones, volvió a haber otra pausa. Y acto seguido, al alcanzar los 106, Meyer preguntó a Connery después de elevar la puja en nombre de su cliente: «¿Te puedo decir que te quiero?». Momentos después el comprador de Moffett subió a 107. Y Meyer adjudicó la pieza diciendo, después de que la persona que estaba al otro lado del teléfono con Connery declinase continuar, «Entonces, la vendo por la histórica suma de 107 millones de dólares.

Durante la cena en la galería tras la venta, Thobias Meyer declinó dar ninguna información sobre el comprador. «Ha sido el mejor momento de mi carrera. Nunca pensé que iba a vender una pieza por más de 100 millones de dólares», reconoció Meyer. En cambio, el hasta ahora dueño de la obra, Peter Olsen, hijo de un amigo y benefactor de Munch, sí reconoció que «espero que la publicidad de esta venta incremente el interés público del trabajo de Munch y conciencie sobre la importancia del mensaje de sus obras».

La velada, en la que se ofrecieron 76 lotes, terminó con una venta total de 251,3 millones de euros (330,5 millones de dólares). El segundo mejor cuadro de la noche fue «Femme assisse dans un fauteuil», de Picasso, vendido por  22,2 millones de euros  (29,2 millones de dólares). El tercero «Printemps nécrophilique», de Salvador Dalí, por  (12,3 millones de euros (16,3 millones de dólares). Después le siguió «Tete humaine» de Joan Miró, por  11,25 millones de euros (14,8 millones de dólares).

 

El «Top Ten» del arte
1.- «El grito», de Edvard Munch. Vendido  por 91 millones de euros el 2 de mayo de 2012.
2.- «Desnudo, hojas verdes y busto», de Pablo Picasso. Vendido por 81 millones en mayo de 2010 (en la imagen).
3.- « L’Homme qui marche I», de A. Giacometti. Vendido por 79,35 millones en febrero de 2010.4.- «Muchacho con pipa», de Picasso. Vendido por 79,13 millones en mayo de 2004.5.- «Dora Maar au chat», de Picasso. Vendido por 72,5 millones en mayo de 2006.6.- «Retrato Adele Bloch-Bauer II», de Gustv Klimt. Vendido en 66,9 millones en 2006 (junto a estas líneas).7.- «Triptych, 1976», de Francis Bacon.  Vendido por 65,5 millones en 2008.8.- «Retrato del Doctor Gachet», de Vicent Van Gogh. Vendido por 62,75 millones en mayo de 1990 (a la derecha).9.- «Au Moulin de la Galette», de Auguste Reonir. Vendido por 59,4 millones en mayo de 1990.10.- «El estanque de los nenúfares», de Claude Monet. Vendido por 51,6 millones en junio de 2008.

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Un manuscrito desconocido de «El Principito», a subasta

Jueves, 26 de abril de 2012 Sin comentarios

Las páginas escritas y corregidas por el autor de la obra más vendida y traducida del mundo desde su publicación, aparecieron perdidas en un paquete de cartas y autógrafos del autor que pertenecen a un coleccionista anónimo y que clasificaban dos expertos de la casa de ventas Artcurial, encargada de subastar el hallazgo.

No se trata del manuscrito final, el que llegaría a la imprenta con frases que se han instalado en la memoria colectiva, como que "sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos", sino de una versión anterior, probablemente de 1941, explicaron los expertos Olivier Devers y Benoît Puttemans a "Le Figaro".

Las páginas de "El Principito", que se publicarían por primera vez en Nueva York, siguen custodiadas en esa ciudad, en la Pierpont Morgan Library. El precio estimado del manuscrito hallado en París se sitúa entre los 40.000 y los 50.000 euros (entre 52.800 y 66.000 dólares), es decir, diez veces más que un autógrafo del célebre y misterioso escritor, aunque por algunas de sus páginas redactadas a mano se han llegado a pagar varios millones de euros.

La subasta del original de Saint-Exupéry se enmarca dentro de la venta de "Libros y manuscritos modernos" que organiza Arcutrial en París el 16 de mayo y cuyos lotes pueden visitarse entre el 13 y el 15 de mayo.

A imagen y semejanza de su premonitorio libro, Saint-Exupéry desapareció con su avión de la Resistencia en el mar Mediterráneo durante la Segunda Guerra Mundial.
Aunque las investigaciones no han conseguido aclarar totalmente su desaparición, actualmente parece razonable asumir que perdió la vida cuando su avión cayó al mar en 1944.

«El día de mañana», de Martínez de Pisón, Premio Nacional de la Crítica 2011 de narrativa

Sábado, 21 de abril de 2012 Sin comentarios

El jurado, a través de su portavoz, José Luis Martín Nogales, ha aludido a la obra como "un ejercicio de memoria de los últimos años del franquismo, un magistral ejercicio de recreación del lenguaje coloquial de la época y una crónica de un tiempo histórico, además de una reflexión ética sobre cómo una época envilecida puede influir en las personas".

Además, en su descripción de ‘El día de mañana’, ha subrayado que "la novela permite reconstruir la vida, época y secretos de un personaje y la vida de quien intenta averiguarlos a través de recuerdos de las personas que han influido en su vida".

Por otra parte, el Jurado de la Asociación Española de Críticos Literarios ha concedido el premio de poesía en castellano a Tomás Segovia por la obra ‘Estuario’, un reconocimiento póstumo ya que este autor falleció el pasado mes de noviembre.

En el acto han participado el alcalde de Soria, Carlos Martínez; el presidente de la Asociación, Angel Basanta; el concejal de Cultura, Jesús Bárez, y los 21 integrantes del jurado que han deliberado durante todo el fin de semana en la capital soriana.

"Ojalá pudiéramos convertir a Soria en sede permanente de estos premios por su más que evidente compromiso con la cultura", ha señalado Basanta, encargado de cerrar el acto, mientras que el regidor soriano ha destacado "el importante papel que debe tener la cultura en la actualidad" y que pretenden que tenga para la ciudad.

José Antonio Escudero: «El Estado nunca debió transferir la Educación»

Martes, 17 de abril de 2012 Sin comentarios

José Antonio Escudero ha batido su biografía larga por dos vertientes complementarias, casi opuestas, quizá porque toda unidad está formada de irreconciliables. Una parte de su vida corre vinculada a la erudición, a los lugares de la universidad, que es donde reside el conocimiento en teoría; y, la otra, más activa y vivencial, se desliza por las aristas polémicas y polemistas de la política, que es donde el entendimiento, el bagaje, se pone en práctica. «La Constitución de 1812 canoniza el concepto de España como nación.  Me parece fundamental y debería ser recordada ahora en un mundo político en que la principal amenaza que tiene el país es la autodisolución por las minorías nacionalistas e independentistas. La lección de Cádiz está ahí. Una Constitución en la que colaboraron asturianos, vascos, catalanes, aragoneses, pero que, por encima de las diferencias, reconocieron el concepto de España como nación».

José Antonio Escudero lo ha sido todo o, por lo menos, ha sido mucho, dando ejemplo de hombre interdisciplinar, capaz de acumular muchos saberes, algo que, en este país unidireccional, a veces levanta sospechas. Ha sido eurodiputado, senador y es catedrático de Derecho, miembro de la Real Academia de Historia, director del Instituto Nacional de Emigración…

Una obra global 
Repartida sobre la mesa queda una marea de recuerdos, de cosas alusivas, una arqueología del pasado, de reconocimientos. Ahí están varadas las medallas, las distinciones, la memoria esculpida en objeto, que, en definitiva, es la que nos dice lo que hemos sido y lo que somos. Ahora ha publicado un libro ambicioso, en tres volúmenes, «Cortes y Constitución de Cádiz. 200 años», editada con la ayuda de la Fundación Rafael del Pino y que se postula como una obra ambiciosa, global, sobre este acontecimiento. Una monografía en la que han participado 114 historiadores y que ha tardado tres años en ver la luz.

–Otra lección de 1812.
–La Constitución actual no es intangible, se puede tocar. Pero la experiencia histórica me sugiere que cuanto menos se toque, mejor; o que se toque sólo en lo imprescindible. Hay que tratar de valorar esos conceptos básicos de la nación de todos los españoles; de la igualdad en las cargas contributivas, por ejemplo, como reconoce Cádiz. Ahora la gente echa mano de particularismos de regímenes fiscales propios, diferenciados. Eso es contrario a la igualdad del Estado moderno en que los súbditos son iguales ante la Ley y no hay privilegios. Por eso Cádiz representa una lección, sobre todo en este momento en que se agudizan los particularismos de los partidos nacionalistas, especialmente los de tendencia secesionista. O los que creen que los ciudadanos de una comunidad autónoma o nacionalidad tienen que ser, desde un punto de vista jurídico o tributario, diferentes a los demás.

–Ahora cuestionan a las comunidades autónomas.
Escudero acomoda la espalda al asiento, mira por encima de las gafas, que es un gesto como intelectual, de persona que se toma su tiempo antes de responder, porque los hombres, todos, estamos hechos un poco de poses, de coletillas gestuales.
–Creo en el Estado autonómico, en una articulación conforme de la Constitución de 78. Pero en esa Constitución hicimos mal dos cosas. Una: la transferencia de la Educación a las comunidades autónomas, que nunca se debió haber hecho porque se ha convertido en un instrumento para enseñar pseudohistorias y diferencias inexistentes de carácter disgregador. La transferencia de la Educación, el Estado nunca la debió hacerla.

–¿Lo segundo?
–El Estado tuvo que haber señalado, y si no hay que fijarlo ya cuanto antes, qué es y cuáles son los límites de las transferencias y qué es intransferible, porque lo que no puede soportar un organismo político es un permanente  proceso de transferencia hacia abajo, cuando existe un proceso de transferencia hacia arriba, hacia la UE, porque, así, el Estado desaparece. Estoy de acuerdo con el Estado autonómico. Para que exista, el Estado tiene que transferir competencias, pero ese proceso debe estar acotado. Los partidos nacionalistas viven de exigirlas.
El historiador y ex político vive a las afueras de Madrid, cerca de la casa de Adolfo Suárez, apunta, con el que fundó  Centro Democrático y Social (CDS). «Hace mucho que no le veo…», reconoce subrayando los puntos suspensivos, dando fe de cierta tristeza y pesadumbre. Reside en un chalé alejado de los ajetreos diferentes de la urbe, asomado a un monte de pinos y horizontes, como una metáfora del retiro, de la reflexión, una referencia simbólica a que las personas tienden a alejarse de la multitud, a perseguir el sosiego, la soledad o así.

–Lo bueno de Cádiz.
–Declarar la libertad de imprenta y abolir la censura; la abolición de la tortura en procesos jurídicos, de los señoríos y de la Inquisición, que fue muy arduo y difícil.

–¿Y lo negativo?
–Su confesionalidad agresiva, al asegurar que no tolerarían ninguna otra religión que la católica, y no haber tenido la sensibilidad para abolir la esclavitud. En uno de sus artículos reconoce que hay personas que son siervos, algo que ya se había hecho en Inglaterra.
–¿Qué le parece que la crisis económica esté haciéndonos replantear el modelo de Estado?
–No sería lógico que una crisis económica afectara a la arquitectura constitucional. Una crisis debería afectar al sistema de ingresos y gastos, pero cuando el Estado autonómico se ha desbocado y no se han tomado medidas, porque aquí hemos vivido una década en la que no se han tomado medidas y se ha negado la crisis, el agravamiento del paciente es de tal naturaleza que para seguir adelante requiere medidas excepcionales. Pero como no se han atendido problemas económicos, ahora se aplican medidas extraordinarias que no deberían ser tomadas en otra situación.
Escudero tiene un ático lleno de libros y una escalera decoradas  con fotos de Mario Vargas Llosa,  Francisco Umbral o Camilo José Cela; o de políticos como Felipe González y Santiago Carrillo o, incluso, una instantánea inesperada del Papa, cuando todavía no era Benedicto XVI, sino Joseph Ratzinger, y pasó por los cursos de verano de El Escorial, una iniciativa impulsada por Escudero. El historiador contempla ahora las imágenes. Señala unas, otras. Repara en alguna.

–¿Por qué tuvo tanto éxito la Constitución de Cádiz?
–El «sex appeal» de 1812 es que se convirtió en el catecismo de las constituciones liberales en Europa. Tuvo eco en Portugal, Italia… y tuvo una influencia diferente en América. Como Cádiz reconocía la soberanía del pueblo, se convirtió en la justificación espiritual de los movimientos independentistas, que eran también el pueblo. Cádiz dice que es la nación de los españoles de ambos hemisferios: por eso los españoles del otro hemisferio se sentían depositarios de la soberanía.

–Y se convierte en mito.
–En San Petersburgo, en muchos escaparates, había retratos de Riego con la Constitución de 1812. Fue un mito para la Europa liberal. Quizá también influyeron ciertos aspectos transaccionales, porque no aparecía como algo absolutamente revolucionario. De hecho, el discurso preliminar dice que la Constitución no trae nada nuevo sino que enlaza con las antiguas leyes españolas, pero no es verdad, porque trae cosas nuevas, como que la soberanía está depositada en el pueblo y no en el Rey. Pero traía un talante conciliador y eso facilitó su éxito en Europa, porque si fuera radicalmente revolucionaria, como la de la Revolución Francesa, hubiera tenido menos posibilidades de aceptación. Esa simbiosis mágica fue, precisamente, la causa del éxito.

La verdadera Inquisición
Forma parte de la leyenda negra de España y es una de las especialidades del historiador: la Inquisición española. José Antonio Escudero le ha dedicado muchos estudios, y ha escrito un libro destacado, «Estudios sobre la Inquisición» (Marcial Pons), y tiene una idea muy clara sobre este asunto: «Mucha gente habla sin conocimiento. En Europa ha habido una Inquisición medieval, que aparece en diferentes países de Europa. Pero otra cosa es la deriva que tomó en España a partir del siglo XV. La Inquisición española tuvo una particularidad, la injerencia del poder secular, de los reyes. Pero una cosa es eso y, otra, atribuirle todos los males. La Inquisición, desde la mentalidad actual, como un tribunal que reprime la expresión y la práctica de la religión, es inadmisible. Aunque eso lo decimos ahora que todo el mundo tiene claro que la libertad de conciencia es buena, pero durante siglos eso se ha defendido poco. ¿Excesos? Hay que señalar qué es demagogia y qué lamentable, reconociendo de antemano que la propia existencia del Tribunal es lamentable».

El detalle
EL SENADO, EN CUESTIÓN

Unos dicen que es un órgano que habría que suprimir. Escudero cree que «el Estado autonómico es un traje que sienta bien. Lo malo son los excesos, y los ha habido. Hay que corregirlos, no cargarse el sistema. El Senado sólo tiene sentido si es una representación territorial. Es un problema que hay que abordar. Si es así, hay que articularlo y que sea la cámara territorial de España. Y cortar las cosas superfluas de las autonomías, la caricatura de que quieran ser  pseudoestados».

«Cortes y Constitución de Cádiz»
José Antonio Escudero
Espasa
2.160 páginas, 57 euros.

David Trueba: «El cine español entró en crisis en 1916»

Viernes, 13 de abril de 2012 Sin comentarios

Una historia basada sobre todo en la importancia de los diálogos, pequeña en cuanto a tamaño y presupuesto en cierto modo, cuyo formato no responde en cualquier caso a la actual situación económica. Según Trueba, de hecho, "el cine español entró en crisis en 1916, y siempre ha tenido que sobrevivir con presupuestos muy pequeños, trabajar por debajo de las posibilidades".

Para Sacristán ha sido una "suerte" toparse con un proyecto como este, que "ha tenido todo lo que necesitaba" y con el que se ha sentido muy cómodo, al igual que Valverde. De hecho, el actor ha recalcado que la historia se aguanta gracias un "soporte resistente en el guión".

Trueba ha añadido que esta película, que se desarrolla en su mayor parte en un cuarto de baño del que los protagonistas no pueden salir, nació de una "anécdota real" que alguien le contó, a partir de la cual desarrollo una historia que, como todas, trata sobre personajes que "te gustan, en situaciones irresolubles".

Sobre una hipotética adaptación al teatro, Trueba ha dicho que no sería tan fácil como parece a simple vista, pues "el director es una presencia invisible que coloca los ojos del espectador donde quiere". "Además, la sensación de encierro se da mejor en el cine. Pero la sensación teatral viene de la importancia del diálogo", ha agregado.

Intimista y provocadora, ‘Madrid, 1987′ fue seleccionada a concurso en el pasado Festival de Cine de Sundance, fue presentada en la sección Zabaltegi del Festival de San Sebastián, recibió una Mención Especial del Jurado en el pasado Festival de Cine Español de Nantes y este fin de semana obtuvo el Premio del Público a la Mejor Película Internacional en el 30 Festival Cinematográfico del Uruguay.

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Sotheby’s muestra en Londres «El grito» de Munch que saldrá a subasta

Jueves, 12 de abril de 2012 Sin comentarios

La casa de subastas estima que el óleo del pintor noruego, la joya de la colección de arte moderno e impresionista que saldrá a la venta entre el 2 y el 9 de mayo, podría alcanzar los 80 millones de dólares (60 millones de euros), explicó a Efe Philip Hook, experto en arte internacional de Sotheby’s.
      
"Es la única versión del cuadro que está en manos privadas, ya que las otras tres se exponen en museos de Noruega, y es la única que tiene un poema grabado por Munch sobre el marco que aporta una interesante explicación sobre la obra", detalló Hook.
      
En la actualidad, el lienzo pertenece al empresario noruego Petter Olsen, cuyo padre era amigo y vecino del artista, según explicó el experto en arte internacional.
      
De Picasso, Sotheby’s sacará a subasta cuatro lienzos, entre los que figuran "Femme assise dans un fauteuil" ("Mujer sentada en una silla"), con un valor estimado de entre 15 y 22,7 millones de euros (20-30 millones de dólares), y "La citronade" ("La limonada"), cuyo precio podría ascender a 3,8 millones de euros (5 millones de dólares).
      
También saldrán a la venta las obras del artista malagueño "Tête de femme – Portrait de Françoise" ("Cabeza de mujer – Retrato de Françoise") y "Femme assise sur fond bleu-rouge" ("Mujer sentada sobre fondo azul-rojo"), valoradas ambas en 4,5 millones de euros (6 millones de dólares).
      
Sotheby’s subastará asimismo una selección de lienzos de Miró, entre los que se encuentran "Tête humaine" ("Cabeza humana"), cuyo precio podría llegar a 11 millones de euros (15 millones de dólares), "Peinture" ("Pintura"), valorado en 4,9 millones de euros (6,5 millones dólares), y "Personnage fascinant" "Personaje fascinante"), en 2,6 millones de euros (3,5 millones de dólares).
      
Entre las obras que saldrán a la venta en Nueva York el 2 de mayo figuran también "Printemps nécrophilique" ("Primavera Necrofílica") de Salvador Dalí, valorado en hasta 9 millones de euros (12 millones de dólares), y "Le Repos de l’esprit" ("El descanso de la mente") de René Magritte, cuyo precio podría alcanzar los 1,9 millones de euros (2,5 millones de dólares).
      
Sotheby’s subastará además, "Sleeping Girl" ("Chica durmiendo") de Roy Lichtenstein, uno de los ejemplos más conocidos del movimiento pop-art, cuyo precio podría alcanzar los 30,4 millones de euros (40 millones de dólares).
      
También saldrá a la venta, con un precio estimado de 38 millones de euros (50 millones de dólares), "Double Elvis" ("Doble de Elvis") de Andy Warhol, un retrato en blanco y negro del cantante, así como "Figure Writing Reflected in Mirror" ("Figura escribiendo reflejada en un espejo") de Francis Bacon, con un valor de hasta 30,4 millones de euros (40 millones de dólares).

Un cuadro robado de Cézanne, «El niño del chaleco rojo», hallado en Belgrado

Jueves, 12 de abril de 2012 Sin comentarios

Aunque no hay confirmación oficial, tanto la televisión pública RTS como el diario Blic en su versión electrónica y B92, coinciden en anunciar la recuperación de esta obra, así como la detención en Belgrado y en la ciudad de Cacak, a 150 kilómetros al sur de la capital, de tres sospechosos del robo.
      
Fuentes del Ministerio serbio del Interior consultadas por Efe declinaron confirmar o desmentir la noticia, aunque sí hablaron de la posibilidad de que hoy haya una rueda de prensa al respecto.
      
Según los medios citados, el valor estimado de "Le garçon au gilet rouge" (El niño del chaleco rojo) ronda los 100 millones de euros (unos 131 millones de dólares).
      
La operación ha sido preparada durante varios meses y la policía serbia ha cooperado con colegas de varios países en busca de la obra robada y de sus ladrones, según informa la prensa local.
      
"El niño del chaleco rojo", datado en 1888, fue robado el 10 de febrero de 2008 por tres encapuchados armados en el Museo de Zurich, junto "Comte Lepic et ses filles", de Edgar Degas (1871); "Branche de marronnier en fleurs" (1890), de Vincent Van Gogh; y "Les coquelicots près de Vétheuil" (1879) de Claude Monet, obras que formaban parte de la colección de Emil Bührle.

«El último samurái» de Tom Cruise gana el juicio por un supuesto robo del guión

Sábado, 7 de abril de 2012 Sin comentarios

En el año 2005, los hermanos Aaron y Matthew Benay demandaron a los productores del largometraje en el que Cruise encarnaba al capitán Nathan Algren por supuesto robo del guión. Los hermanos y guionistas, alegaban que ellos habían escrito la misma historia -que también llevaba por título ‘El último samurái’- en el año 2000.

Según los hermanos Benay, su guión fue a parar a manos de los productores Marshall Herskovitz y Ed Zwick; y éstos, sin su consentimiento, se apoderaron de él y rodaron la película.

Sin embargo, un jurado de Los Angeles ha considerado de forma unánime que no existió tal robo, por lo que ha librado a los productores de toda responsabilidad.

"Ed y yo estamos extremadamente aliviados. Es duro estar bajo una nube de acusaciones falsas durante tantos años. El hecho de que el jurado haya dicho que nunca vimos ese guión ha hecho justicia", señala el productor Marshall Herskovitz en declaraciones a ‘The Hollywood Reporter’.

El filme en el que Cruise se metía en la piel de un veterano de guerra americano que viaja a Japón para ayudar al ejército imperial enseñándole los métodos de la guerra occidental moderna se estrenó en 2003, obtuvo cuatro nominaciones a los Oscar y recaudó más de 267 millones de euros en todo el mundo.