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Empleo: Doble o nada

Miércoles, 18 de abril de 2012 Sin comentarios

Jacqueline es auxiliar de enfermería, tiene 29 años y vive en el barrio madrileño de Ciudad Lineal, al que llegó hace nueve años desde la localidad ecuatoriana de Guaranda. “Al principio estuve varios años de interna, limpiando casas. Luego encontré trabajo en un bar… Siempre me habían encantado los perros y cuando empezó a escasear el empleo y a ponerse las cosas un poco peor en la economía, decidí dedicarme a ello como segundo empleo”, nos dice Jacqueline mientras acaricia a Baco y a Zoe, dos simpáticos labradores que pasea habitualmente y de los que está enamorada.

Cada día trabaja siete horas en el bar y tres horas con los perros. Sus dos sueldos juntos alcanzan unos mil euros más o menos. “Ya no me planteo trabajar de auxiliar de enfermera porque no existe trabajo. He mandado el currículum a todas partes, sin éxito”, explica con rabia por no poder dedicarse a lo que estudió. Ella no tira la toalla y no deja de hacer planes. “Más adelante, trabajando un poco más, espero tener hijos, en dos años quizás… Ahora las cosas no están como para criar niños”.

Reportaje completo en la revista interviú.




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Nadie Inventó Nada

Miércoles, 18 de enero de 2012 Sin comentarios




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Nada Personal 5 [2/3] Jovenes pistoleros

Lunes, 24 de octubre de 2011 Sin comentarios

Michael Burleigh: «Gerry Adams no tiene nada que enseñar a España sobre terrorismo»

Jueves, 20 de octubre de 2011 Sin comentarios

«Churchill libra una guerra como quien pinta un cuadro: combina un claro instinto por la composición general con una minuciosa atención al detalle». Así ha escrito el reputado historiador Michael Burleigh «Combate moral» (Taurus), su versión de la Segunda Guerra Mundial desde la perspectiva ética de los grandes hombres de Estado y militares que enfrentaron al planeta durante aquellos años. Todo un ejercicio de documentación, pero también de incorrección política y sana ironía.

–Los historiadores sobre nuestra época, ¿tendrán que hacerlo de economistas? ¿Se podría escribir sobre desde la perspectiva de la moral de los mercados de hoy?
–El crack financiero daría para un libro muy interesante y, si hablamos de la ética de la gente que se ha visto involucrada, el enfoque de ambos estudios podría intercambiarse.

–Tiene la sensación de vivir una época de cambios: ataques a la deuda de los estados, dominio de las corporaciones, indignación…
–Vivimos un gran momento de cambio y de forma acelerada. Necesitamos cien años para transformar la sociedad agrícola en industrial, pero la modificación de la sociedad productora hacia otra cosa se va a dar de forma veloz. La transferencia de la riqueza de esta parte del mundo al lejano Oriente y Suramérica la vamos a ver tanto tú como yo.

–Es muy duro con la participación de Gerry Adams y el resto de sus compañeros en la llamada «Conferencia de Paz» de San Sebastián. Ése no le parece el camino.
–ETA ha sido derrotada militarmente por completo por las Fuerzas de Seguridad y los servicios secretos españoles. En sus últimos días están adoptando la retórica de los procesos internacionales de paz para camuflarlo. Ni los británicos ni los irlandeses tienen nada que enseñar a España sobre terrorismo.

–Analiza la presión sobre estadistas, como Churchill, contrario a bombardear a Alemania hasta que éstos le sometieron a un fuerte asedio.
–Por un lado, el pueblo le exigía que devolviera el golpe y, por otro, tenía que demostrar a Stalin que estaba metido en la guerra.

–Un ejemplo de cómo cambia la perspectiva es que recordemos el bombardeo de Guernica, gracias a Picasso, y no el de Barcelona.
–Debemos estar todos contentos de que los alemanes no desarrollaran el bombardeo de forma estratégica, sólo como apoyo táctico. En toda la campaña aérea contra Gran Bretaña registraron unas 55.000 víctimas; los británicos lograron matar a 43.000 solo en Hamburgo durante tres noches. Ésa es la diferencia.

– Destaca que cuando Hitler invade la URSS, Stalin ya había matado a más gente de la que nunca llegaría a aniquilar el nacionalsocialismo.
–Stalin había acabado con 20 millones de personas. Quizá sea porque nos resulta más fácil identificarnos con un abogado o periodista austriaco al que sacan de la cama para fusilarle que pensar en cinco millones de campesinos ucranianos a los que dejaron morir de hambre a finales de los años 20. Es como pensar en un millón de personas muertas en Ruanda.

Los 19 puros al día de Eisenhower
Gracias a esa atención por el detalle descubrimos que Hitler y Mussolini no eran aliados tan cercanos, incluso que el dictador italiano creía que el alemán era un depravado sexual. «Quizá lo hago porque soy mayor, tengo la edad media que debían tener aquellos generales, 56 años», responde el historiador. «Estoy mucho más cercano a lo que es tomar decisiones a esa edad. Eisenhower (en la imagen), por ejemplo, se fumaba 19 puros al día, pues era responsable de la vida de cientos de millones de personas».

«Combate moral»
Michael Burleigh
Taurus
808 páginas. 28,00 euros.

Alfonso Ussía: «No recrimino nada al hortera; al nuevo rico, sí»

Domingo, 31 de julio de 2011 Sin comentarios

Al margen de la hipótesis, una cosa es cierta: Ussía borda aquello de retratar lo que le rodea con el vuelo ligero, tan difícil, del humor. Maestro del periodismo, el columnista de LA RAZÓN retoma aquel «Tratado de las buenas maneras» de hace años en una nueva serie de artículos, «Las buenas maneras del verano», que desde mañana ocuparán la contraportada del periódico durante el mes de agosto, ilustradas, cómo no, por su compañero en tantas aventuras editoriales, Barca.

-¿Las buenas maneras son las mismas ahora que cuando escribió aquel primer «tratado»?
-Hombre, las buenas maneras siempre son las mismas. Lo que pasa es que como están tratadas desde el prisma del humor, son tan insensatas aquéllas como éstas: son parciales, subjetivas, no tienen nada que ver con el protocolo. Tienen mucho menos que ver todavía con las buenas maneras. Son un desahogo: después de un año metido en política, en comentarios, tristezas y preocupaciones, me sirven para hacer sonreír.

-¿Por qué no le preocupa tanto el hortera de paella y gorrilla en chiringuito, como el que tiene un yate sólo para enseñarlo?
-No me preocupan: los considero unos personajes fundamentales. Están inmersos en nuestra sociedad. Pero así como el de paella no tiene nada que deba ser criticado, el ostentoso, el pretencioso, el nuevo rico, el prepotente, ése sí se merece un repaso. Del mismo modo que se lo merece el marrano, el poco aseado, el que va con chancletas y pantalones cortos a todas partes, incluso por Madrid.

-¿El hortera veraniego nace, crece y, sobre todo, se multiplica?
-Hay más ahora. Lógicamente, dado que hay más gente que hace veinte años, y más gente que veranea. Pero no es algo exclusivamente español: está en todo el mundo. El verano es mucho más ordinario que el invierno: en invierno, todo se cubre por el frío.

-¿Qué le es más doloroso a la vista, unas chanclas en un restaurante o un «guiri», o autóctono, sin camiseta por las calles de Madrid o Barcelona?
-Los dos se me antojan repugnantes. No tengo capacidad para decir cuál me repugna más.

-El hortera se recicla en lo tecnológico: habla en su serie de los que se van con el portátil a la playa o con el iPhone a la piscina.
-Más que en el ámbito de la horterada, el lenguaje cibernético, de los ordenadores, de los iPads, las tabletas y esas cosas, entra en el dominio de la cursilería. Y por supuesto, lo voy a tratar, porque es invencible e insoportable.

-El nuevo rico era sinónimo de mal gusto. En  tiempos de bonanza florecieron. ¿Ahora que somos todos un poco más pobres con la crisis, se ha reducido su número?
-No, los nuevos ricos siempre emergen. Se ve mejor desde la perspectiva de un nuevo pobre. Yo lo soy: mi familia fue rica hasta mi generación. El nuevo rico necesita dos generaciones para contagiarse un poco. La riqueza bien llevada es elegante; mal llevada, es insoportable. Pero hablo de armonía, de naturalidad, no de buen gusto, que es una cosa muy subjetiva. Yo no tengo por qué ser el que reparte las licencias del buen gusto.

-Pongamos que quiero disfrutar de mis vacaciones, pero no pasar el verano trajeado. ¿Qué me propone para no atentar contra su tratado?
-Te diría que veranearas libremente y que,  en caso de leer «Las buenas maneras del verano», lo interpretes como un mero ejercicio humorístico. Hay siempre un trasfondo, una moralina oculta, pero no hay que hacerle ni caso. Los libros más estúpidos que se han escrito en la literatura española y que proliferaron en el siglo XIX y hasta los años 60 del siglo XX son los de las buenas maneras.

-¿Hay un retrato robot del dominguero estival?
-Sí, se podrían hacer dos: el estival cutre y el hortera. También incluso el estival cursi: esa propietaria del barco o amiga de la propietaria que va con una pamela, como si estuviera en las carreras de caballos… Se ve mucho por el Mediterráneo. Muy poco por el Cantábrico porque la pamela le dura un segundo, hasta el primer golpe de viento.

-¿Cómo hace para evitar al hortera estival en Comillas? Quizá no se cruza con muchos allí…
-No, no, no… Están en todos los litorales. Lo que pasa es que el hortera estival norteño, como el tiempo, es diferente, a veces no tienen más remedio que vestirse de invierno.

-Usted que tan anglófilo es, admirador de escritores como Wodehouse, ¿cree que el inglés sigue siendo paradigma del dandy?
-Yo creo que sí, es algo que está muy anclado en la tradición. Un ejemplo práctico: no tiene nada que ver un partido de Wimbledon con uno de Roland Garros o de Australia. Ni una carrera de caballos en Ascot con una en Longchamp.

-Entre otras cosas porque en Roland Garros le silban a un campeón español, cosa que no ocurre en Wimbledon.
-Nunca. En Roland Garros sí, pero claro, el público no es el del tenis. Los tratados de las buenas maneras o los escritos de urbanidad ingleses están repletos de sentido del humor. Los nuestros están saturados de estupidez, muy dominados por la moral imperante de cada época. Yo, que soy del siglo pasado, pero no del XVII, tuve que estudiar en el Colegio del Pilar un libro que se llamaba «El muchacho bien educado» que guardo como una joya. No te puedes imaginar las cosas que se dicen ahí. Todo esto se sostiene únicamente por el sentido del humor. En el momento en que las buenas maneras intenten ser dogmáticas se convierten en una intención ridícula.

-¿Qué sería de Alfonso Ussía sin el humor?
-Ah claro. Pero, sobre todo, ¿qué sería del mundo sin el humor? Es lo único que nos distingue de los animales, que podemos sonreír. Otra cosa es la carcajada. A mi me gusta más la sonrisa.

-Pero ser un dandy no implica tener dinero.
-¡Por favor, ha habido dandys arruinados! Empezando por Chateubrieand, por Oscar Wilde… Aunque el mayor que ha habido nunca ha sido español: Mariano Téllez Girón, el Duque de Osuna. Elevó hasta tal punto el dandysmo que por dejar bien a España, como embajador de Isabel II en Rusia, se arruinó.

-¿Cómo andan de horteras nuestros políticos este verano?
-Los veo bastante escondidos, por aquí me topo con algunos de vez en cuando y no están en los apartados peores. Ni los uno ni los otros.

-Confiese: ¿qué es lo peor que ha hecho que vaya contra sus tratados?
-(baja un poco la voz, casi avergonzado) He ido a la playa de vez en cuando, me suelo poner un sombrero y unas gafas para que no me reconozcan. Y hace unos años me compré con dos amigos una zodiac. Coincidió con la llegada a Santander del «Juan Sebastián El Cano», y la llamamos la «Jonathán el Cano». Es el barco menos amortizado que ha habido: lo usamos un día, naufragamos, y ahí está, en el garaje de mi casa.

«No soy nada  partidario del veraneo con maletas, es otra de las cosas que voy a tratar en estos artículos», cuenta Ussía. «Es terrible eso de pasarse tres días en un sitio, cuatro en otro, ir al Caribe y volver… Yo soy de veraneo sentado. Me encanta llegar a un sitio y no moverme». Pero no desconecta en sus vacaciones: «Llevo 25 años sin dejar de trabajar ni un sólo día. Uso cuatro o cinco horas diarias en escribir», explica. Y cita a un célebre pianista para explicar este «vicio obligado»: «Rubinstein decía que si no tocaba un día, lo notaba sólo él; si dejaba de tocar dos, lo notaban los entendidos; y, si eran tres, lo notaba el público. La literatura es como el piano: no puedes dejar de escribir».

2012 – ¡GRAN MENTIRA! SACERDOTE Y EMBAJADOR MAYA DICE QUE NO HAY NADA EN EL 2012

Domingo, 3 de julio de 2011 Sin comentarios

2012 ¡ NO HAY NADA! Las 7 profecias Mayas son falsas

Sábado, 5 de marzo de 2011 Sin comentarios

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Nada es Gratis – Milton Friedman

Lunes, 31 de enero de 2011 Sin comentarios

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«¿Una estrella? Esto no es nada al lado del pop»

Martes, 11 de enero de 2011 Sin comentarios

En su gira se cuelan tres citas en España: ayer fue en Pamplona, hoy llega al Palau de Barcelona y mañana al Auditorio Nacional dentro del ciclo Ibermúsica. Tocará, junto al prestigioso Royal Concertgebouw, el «Concierto para violín nº 1, en Sol menor» de Bruch.

-Hábleme de esta pieza…
-Es uno de los grandes conciertos de violín y uno de mis favoritos. Lo he tocado desde joven, cuando tenía 13 años. El único problema es que, como es tan popular y a menudo lo abordan jóvenes y estudiantes, a veces los músicos olvidamos que es una de las obras maestras del XIX. Estoy encantado de tocarla aquí con un director, Semyon Bychkov, que cree en la obra, y con una de las grandes orquestas. 

-«La llevo tocando desde joven». Eso suena a pasado…
-(Risas) Bueno, me gusta al menos parecerlo. Pero la primera vez que vine a tocar a España fue en 1985. ¡No puedo ser tan joven, porque de eso hace ya 25 años!

-¿En qué punto está su carrera en estos momentos?
-Estoy feliz, en una posición que me permite elegir lo que hago. Después de tanto tiempo de giras, aún mantengo el calendario a tope, con 120 conciertos al año. Y lo hago porque me encanta: no me he quemado todavía. Soy muy afortunado. Para mí es importante seguir creciendo y haciendo cosas nuevas. No dejo de esforzarme por aprender piezas, toco mucha música de cámara y estudio para dirigir, en concreto, con la Academy of St. Martin in the Fields.

-Hay obras que un tenor no aborda hasta la madurez. ¿Y usted?
-Nunca he creído en esperar: se aprende haciendo las cosas. Creo que aún estoy mejorando, lo cual es bueno. Hay momentos en la sala de ensayos en los que tengo pequeñas revelaciones, me doy cuenta de que puedo lograr un sonido un poco mejor aún… Pero eso exige luchar, no dormirse en los laureles.  

-¿Significa que si se duerme pueden expulsarle del «podio»?
-(Risas) Hay sitio para mucha gente en la música clásica, esto no es como el tenis, donde tienes que ser el número 1. Aunque supongo que hay algo de eso, debes mantenerte a la vista para seguir actuando. Pero no es mi preocupación. 

-¿Cómo se siente con la etiqueta «estrella de la música clásica»?
-Ya sabes: hay sitios en los que nada más salir al escenario el público me trata como una superestrella, y otros donde no saben quién soy. En cualquier caso, comparado con un músico de pop, esto no es nada. En mi último álbum, «At home with friends», toco, entre otros, con Sting, Regina Spector y Josh Groban. Ahí he visto lo que significa ser realmente famoso. Y, de hecho, doy gracias por no tener ese tipo de fama. Sería difícil…

-Siguen gustándole los cruces entre lo clásico y lo popular…
-Yo lo trato todo como música seria. De hecho, lo que toco intento llevarlo al terreno de la música clásica, ponerle mi sello. No pretendo en ningún momento ser un músico pop. Ni siquiera me gusta el término «Cross-over» (cruce de géneros). La música es música. De hecho, me siento más cercano a la belleza de una buena melodía pop que algunas de las llamadas composiciones clásicas modernas, que no me emocionan en absoluto.

-¿Y si echamos un vistazo a su i-Pod estarán «My funny valentine» y The Beatles, como en este disco? 
-Bueno, me interesa un poco el country, tengo algo de música latina, algo de Sting,… Pero mayormente, el 95% de lo que toco es música clásica y mi iPod está repleto de grandes sinfonías, cuartetos y cosas así. Es lo que me emociona.

-¿Qué opina de lo que sucede con las descargas, con algunas legislaciones restringiéndolas? 
-No conozco bien el tema, pero es sin duda un momento difícil para la industria musical, hay muchas cosas que están cambiando. Pero me gusta la tecnología y creo que es mejor cuanto más puede alguien tener libre acceso a la música. La tecnología hace que vivamos en una comunidad global. Aunque no entiendo bien, ¿a qué te refieres por restricciones?

-En países como Inglaterra y Francia, la legislación permite cortar la conexión de internet al usuario.
-El problema es que la tecnología está avanzando tan rápido que no sabemos cómo adaptar las leyes a ese ritmo. Con el tiempo encontraremos la solución. En cualquier caso, no me preocupa.

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Nada que hacer :P

Lunes, 14 de septiembre de 2009 Sin comentarios

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Una imagen que me encontre navegando jejeje muy buena.

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