La Tierra desde la estratósfera con un globo de helio, dos cámaras y un GPS Video BBC Mundo
Las mismas manos que acaban de arar la tierra se afanan sobre la tabla de lavar. Golpean la ropa una y otra vez con esa maña y esa rabia de quienes han conocido la pobreza y pueden, y a la fuerza saben, prescindir de una lavadora. No hay lavadoras, ni camas, ni otras comodidades –salvo las que se han ido buscando– en el cortijo que acaban de ocupar, pero sí mucha faena por hacer.
Las lavanderas son Loli, Marimar y Lola, jornaleras en paro, tres compañeras más entre los quinientos que el pasado 4 de marzo asaltaron la finca Somontes, de 400 hectáreas de extensión y que es propiedad de la Junta de Andalucía.
Tras la acción, unos treinta se han quedado a vivir de ocupas en sus instalaciones. Han plantado un huerto, quieren montar una granja –está en marcha la campaña solidaria “A Somontes, échale huevos”, para que les regalen gallinas– y se muestran dispuestos a quedarse allí mediante un sistema autogestionario con la vista puesta en montar una cooperativa. Su intención primera era evitar a toda costa que la Junta subastara la finca a la baja y se la volvieran a quedar los terratenientes, como ya ha ocurrido con otras que también pertenecían al antiguo Instituto Andaluz de Reforma Agraria (IARA). Y lo cierto es que, tras la ocupación, terminó el plazo y nadie ha pujado.
Reportaje completo en la revista interviú.